Identidad

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Priscilla Ingold

una mujer conectando con la luz de su corazón rodeada de seres de luz protectores¿Cuántas vidas has vivido en esta vida?

Somos la conciencia que se autodescubre a través del paso del tiempo y de las experiencias vividas.

Ese autodescubrimiento propicia su expansión.

La expansión de la consciencia no es llegar de 0 a 100 en segundos ni alcanzar el Nirvana. En nuestro dia a dia, la expansión de la consciencia se da cuando somos capaces de darnos cuenta de que hemos cambiado. Hay cosas que ya no nos representan. Hábitos, costumbres, modos de hacer que caducaron y no reflejan nuestra identidad.

Ya no somos la versión que se comportaba de aquellas maneras.

Hemos cambiado, hemos crecido.

¿Alguna vez te pasó que de pronto no eliges lo que elegías siempre y no sabes por qué? O tal vez te pasó que alguien te dijera: "Estás distinta, pareces otra", y no tienes ni idea de qué puede ser eso tan distinto que ven en ti.
A mí me ha pasado varias veces a lo largo de la vida.

Al principio, como mis cambios no eran conscientes, no podía registrar eso tan diferente que veían en mí. Mi reacción interna no era placentera, al contrario, me daba miedo ser rechazada, abandonada o humillada por una transformación de la que no tenía idea.

Después, al detenerme en esos comentarios y reflexionar sobre mí, pude darme cuenta de que elegía diferente aunque no fuera consciente de ello. Entonces, comencé a comprender de dónde venían esas elecciones diferentes. Se trataba de un cambio en mis necesidades y en mis deseos.

Cambios que respondían a experiencias de vida que me habían moldeado, que habían tenido un impacto sobre mi mente y mis emociones. Vivencias que me habían transformado lentamente porque habían sido un proceso orgánico.

Cuando comprendí que todo lo que viví dio forma a estas nuevas versiones de mí, entendí que mi identidad es moldeable, que puede cambiar y que está bien que así sea. Lo siento como si hubiera vivido muchas vidas en una sola vida.

No soy la misma de hace 3 años, ni 10, ni 20. Evidentemente forma parte de crecer, pero hay algo más profundo allí también.

Cambiamos por causas externas para las que no tenemos control alguno, pero también podemos cambiar desde adentro. Podemos hacer elecciones internas en base a nuevas necesidades y deseos que surgen de las experiencias inevitables que esas causas externas imponen.

La vida sucede y es cambio constante, por lo que nos invita a cambiar al ritmo de su pulso. La incomodidad que sentimos cada vez que llega la oportunidad de cambiar es la señal de que nuestra identidad esta frente a un potencial cambio, grande o pequeño, da igual.

Por como está cableado nuestro sistema nervioso, los cambios no son agradables. La buena noticia es que podemos entrenarlo para que oponga la menor resistencia posible.

Así he aprendido a hacerlo.

Hoy, cuando detecto que un cambio de escenario, transformará mi mundo y me transformará a mí, procuro fluir con el nuevo ritmo de la vida. Acompaño mi incomodidad desde muchos ángulos y me acompaño con amor porque sé que es expansión, es apertura, y, sea cual sea la lección, es para mi mayor bien.

Lo más probable es que no tenga idea hacia dónde me lleva esta transformación, pero, el precedente es que, si lo hago con consciencia y los pies en la tierra, llegaré a un nuevo lugar mental de más claridad y a un escenario mucho más coherente con quien soy: esa nueva yo que va a nacer.