Cómo afrontar un cambio importante en tu vida cuando todavía no sabes qué hacer

Priscilla Ingold—
Darte espacio mientras lo viejo se marcha y lo nuevo termina de llegar.Hay momentos en los que sabemos que algo tiene que cambiar mucho antes de saber qué hacer con ello.
Una relación que ya no sentimos igual.
Un trabajo que ha dejado de tener sentido.
Una mudanza.
Una separación.
La pérdida de alguien importante.
Un cambio familiar.
Una etapa que termina sin que la siguiente haya comenzado todavía.
O simplemente esa sensación difícil de explicar de que la vida que hemos construido ya no termina de encajar con la persona en la que nos estamos convirtiendo.
Y entonces aparece una pregunta:
¿Qué hago ahora?
Queremos una respuesta porque creemos que encontrarla nos devolverá cierta sensación de seguridad.
Pero hay momentos en los que todavía no existe una respuesta clara.
Y quizá una de las cosas más difíciles que podemos aprender durante un cambio importante sea precisamente esta:
no saber todavía qué hacer no significa que estemos haciendo algo mal.
Cuando lo anterior ya no sirve, pero lo nuevo todavía no existe
Hay un momento especialmente incómodo en muchos procesos de cambio.
Lo que había antes empieza a desaparecer, pero aquello que vendrá después todavía no ha tomado forma.
Estamos entre dos lugares.
Ya no somos exactamente quienes éramos, pero tampoco sabemos quiénes seremos después de atravesar esta experiencia.
Es un territorio extraño.
Y nuestra tendencia suele ser intentar salir de él cuanto antes.
Buscamos respuestas. Analizamos posibilidades. Pedimos opiniones. Imaginamos escenarios. Intentamos tomar decisiones que nos permitan recuperar rápidamente la sensación de que sabemos hacia dónde vamos.
Pero algunas transiciones no pueden acelerarse.
Porque antes de decidir hacia dónde ir quizá necesitemos comprender desde dónde estamos decidiendo.
No todas las respuestas aparecen pensando más
Cuando algo importante cambia, podemos pasar horas intentando encontrar una solución.
Pensamos.
Repensamos.
Construimos escenarios.
Volvemos sobre conversaciones.
Nos preguntamos qué habría ocurrido si hubiéramos hecho las cosas de otra manera.
Intentamos anticipar todas las consecuencias posibles de nuestras decisiones.
Y llega un momento en el que pensar más ya no significa comprender mejor.
Solo significa seguir dando vueltas alrededor de la misma incertidumbre.
Hay preguntas que necesitan reflexión.
Pero también hay preguntas que necesitan tiempo.
Silencio.
Distancia.
Experiencia.
Necesitan que algo dentro de nosotros termine de recolocarse antes de poder responderlas.
Por eso, cuando estás atravesando un cambio importante, quizá no necesites obligarte inmediatamente a encontrar una solución.
Quizá necesites empezar por algo anterior.
Comprender qué te está ocurriendo.
Si estás atravesando un momento de cambio
Quizá no necesites que alguien te diga qué hacer.
Quizá necesites un espacio donde poder ordenar lo que estás viviendo, comprender qué está cambiando y distinguir entre todo el ruido qué tiene sentido para ti ahora.
Eso es parte del trabajo que realizamos en Método IMANI: acompañarte a comprender, discernir y elegir desde un lugar más propio.
